La Policía hizo dos operativos entre 2005 y 2006. En el primero, se desmanteló una organización que traficaba estupefacientes y sus ganancias eran para Hezbolá. En el segundo, se desbarató una red de coyoteros y falsificadores de documentos que traía a personas de Oriente Medio, quienes buscaban llegar a los Estados Unidos.

El 2 de abril de 2009, tres de los implicados en el caso Damasco obtuvieron un triunfo en la justicia. Ese día, los jueces de la Segunda Sala Penal de la Corte Nacional de Justicia, Luis Abarca, Raúl Rosero y Máximo Ortega, aceptaron un recurso interpuesto por Ali Faouzi (libanés), Harouni Beikacem Lotfi (argelino) y Maher Hamajo (sirio), el cual les permitió obtener su libertad. Ellos fueron detenidos en el operativo Damasco, realizado en 2005, contra una red de tráfico de personas, drogas y armas. Y, el 27 de septiembre del 2007, el Tribunal Cuarto de lo Penal los sentenció a 12 años de cárcel bajo acusación de autores del delito de organización, gestión o financiamiento de actividades ilícitas, con base al Art. 81 de la Ley de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas. Su libertad la logran con base en la resolución de julio de 2008 de la Asamblea Constituyente, que aprobó que se indulte a toda persona sentenciada por tráfico ilícito, transporte, tenencia y posesión ilícita de drogas que tengan sentencia condenatoria, no sean reincidentes, que la droga en su posesión haya sido menor a dos kilos y luego de que hayan cumplido el 1% de su condena. De hecho, esta decisión despertó malestar en la Policía por dos hechos: el 13 de marzo de ese año, esa misma sala negó una apelación y confirmó la sentencia y porque esa era una red que por cada millón que ganaban en los envíos, "el 70% era entregado al grupo chiita-libanés Hezbolá", según reseñó diario El Universo, en su edición del 6 de mayo de 2009. De acuerdo con los informes policiales de la época, esta organización era parte de la red liderada por Rady Zaiter, un libanés que fue capturado el 24 de enero de 2007 en el aeropuerto de Guarulhos (Brasil), sobre quien pesaba una orden de difusión roja (arresto), ya que era requerido por Francia. La red de Zaiter operaba en el Ecuador, el Perú, Colombia, Chile, el Brasil, la Argentina y el Paraguay. Según la Policía, sus principales miembros mantenían contactos con Nepal, Irán, Iraq, Pakistán, Bangladesh, la India, en donde se otorgaban visas a través de los consulados de Ecuador para que lleguen al país.